viernes, 24 de octubre de 2008

Rolf

Siento que siempre estás ahí, espiando por la ciber cerradura.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Echoes

Otra vez me sentí muy cómoda en su casa, más que él mismo creo. Estaba preocupado por cada pequeño detalle, se movía como en los minutos antes de que llegue la visita, echando un vistazo a todo para verificar el orden, pero yo ya estaba ahí. No me importaba si se había afeitado o no, si estaba peinado o si había cajas desparramadas o no había pasado un trapo por el piso. Yo ya estaba ahí.

Quise hacerlo volar un poquito con Echoes, y esos fantasmas de la mitad de la canción parecían ir de punta a punta recorriendo el living. El humo del sahumerio, el gusto del fernet con coca, su olor a recién bañado y ese buzo de algodón aterciopelado tan suave.

No logré dormir mucho, entre dolor de cabeza, hambre, celulares, vecinas, pajaritos. Pero no lo sufrí. Para dulcificar el despertar bochinchero del teléfono: un poco de los 4 fantásticos en versiones rarísimas, incompletas, mezcladas, vacías, karaokes. Tenía algo de esa sensasión de dormir en casa de abuelos después de navidad. Dormir pegados no es dormir.

Hablamos cosas sin importancia y me olvidé de preguntarte si te sentís solo.

Increíble mecanismo de defensa he engendrado en éste tiempo; no sentí nada, ni antes ni durante ni después. Y hoy, recuerdo con una sonrisa, pero la situación en sí me libera sensaciones, no él. No me puedo soltar, no se que decir y por eso canto o tarareo. Yo sé que puedo más, pero no pude. Revancha por favor.